Parto

La llegada al mundo de Pitufina: parto por cesárea

Hoy hace un mes del día más importante de mi vida: el nacimiento de mi pitufina.

Cómo sabéis, conocíamos el día exacto en el que se produciría el maravilloso encuentro, el día en que por fin se cumpliría nuestro sueño. Hace un mes de esa cita y aunque dudo mucho que sea capaz de expresar de una manera fidedigna la emoción sentida ese día pero voy a intentarlo.

Ingresamos a las 12 de la noche. Se supone que has de hacerlo a esas horas intempestivas para “coger turno” de cara a la intervención, para reservar quirófano. Así que allí nos plantamos, junto con un par de parejas que también acudían para vivir su gran momento.

Nada más llegar, una enfermera nos dio todos los formularios que teníamos que rellenar y “de regalo” un enema para que me pusiera lo antes posible. A partir de ese momento, ayunas.

No fue hasta las 10 de la mañana cuando un celador vino a por mi. Papá Pitufo nos acompañó unos pasos pero enseguida se hubo de quedar fuera. Hay hospitales/médicos que facilitan que aunque sea cesárea el padre pueda estar en quirófano e incluso que el piel con piel sea posible mientras van cosiendo la herida. No era mi caso. Yo iba a vivir sola el momento más importante de mi vida.

En quirófano, lo primero fue ponerme la epidural y esperar a que hiciese efecto. En todo momento, el anestesista estuvo hablando conmigo, bromeando…Se agradece, la verdad.

Una vez que se aseguraron de que ya no sentí nada de mitad del cuerpo para abajo me cubrieron con una sábana verde a modo de pantalla para que no pudiese ver nada.

El gine me saludó. Le recordé que quería donar el cordón umbilical y mandó prepara el protocolo. Empezó a hablar con su equipo y en un momento dado el anestesista me preguntó: “¿Quieres que te avisemos cuando empiecen?”, a lo que contesté que sí. “Pues ya lo han hecho”, respondió. Ya lo imaginaba porque olía a quemado (usan un láser que va quemando la piel. Por lo visto,  se usa así para que no salga mucha sangre, ya que el láser va cauterizando la piel de inmediato). Aunque no me había querido informar de cuáles eran los pasos a seguir, no me asusté, confiaba en el equipo. No preguntaba nada, les dejaba trabajar.

Hablaban entre ellos, de forma relajada, me preguntaban cada dos por tres si estaba bien…Hasta que empezó a complicárseles un poco. Pitufina estaba encajada y no salía. El gine estaba tranquilo (o así lo aparentaba) porque decía que lo importante es que la nariz ya estaba fuera y por lo tanto respiraba sin problemas pero el caso es que primero la matrona, y al no poder ella, luego el anestesista, tuvieron que hacer maniobras de presión desde  mi tórax. Yo empecé a llorar. Intentaba tranquilizarme y no entrar en pánico. Eran lágrimas contenidas. Todo sucedió muy rápido. En unos minutos, la oí llorar y ahí sí que me rompí. Se me saltan las lágrimas de revivirlo. Ese es mi primer recuerdo, su llanto, su canto a la vida. Era incapaz de hablar, sólo lloraba.

Mientras me iban curando (otra vez el olor a quemazón) la matrona y una enfermera la limpiaron y vistieron. Yo al principio no la veía, sólo escuchaba, pero una de las enfermeras me colocó la sábana mejor para que aunque lejos pudiera verla. Ahora pienso que por qué no dije nada, por qué no pedí verla en un primer momento. No lo sé. Estaba en una nube de emociones. Una vez vestida, la enfermera me la acercó para que le diera un beso y la dejó en una cuna calentita hasta que me acabaron de curar.

Cuando acabaron, me colocaron en la cama y me la pusieron en el brazo. Era el momento de salir y que Papá Pitufo la conociese.

Allí estaba, en el pasillo. Emocionado, como ya os conté.

No sé qué me quedará por vivir, cuántos momentos intensos me esperan pero dudo mucho que alguno se aproxime a lo que sentí en quirófano, ese 29 de octubre a las 10:45 de la mañana cuando la oí llorar.

Es cierto que no fue el parto que tenía idealizado pero fue el parto perfecto por la sencilla razón de que fue la manera en la que Pitufina nació. Y si volviera a nacer, elegiría de nuevo pasarlo así porque fue como tenía que ser, ni mejor ni peor. Único, especial, intenso, mágico.

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5 comments on “La llegada al mundo de Pitufina: parto por cesárea

  1. Un niño va a nacer

    Menudo nudo en la garganta se me ha puesto… Me has hecho vivirlo y emocionarme. Qué bonito.
    Feliz cumplemes pitufina, gracias por venir y hacer tan feliz a tanta gente.

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  2. ¡Felicidades! A veces, los momentos que no son como los habíamos imaginado, resultan ser los más inolvidables. Yo me acuerdo del nacimiento de cada uno de mis hijos como si hubiera sido ayer, y no creo que se me olviden jamás.

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  3. Pingback: Recuperación de un parto por cesárea

  4. Pingback: Cuando el segundo hijo ni llega, ni llegará

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