Reflexiones maternales

Contrastes de la maternidad

Qué sentimientos y estados de ánimo tan enfrentados se tienen durante este primer periodo de crianza: cansancio; agotamiento físico y mental; sentirte en un segundo, tercer o cuarto plano; no recordar cómo era tu vida anterior; querer recuperarla a toda costa. Que tu vida anterior te importe un pimiento porque ya nada tiene sentido sin ella… felicidad, satisfacción al verla crecer. Aprendizaje mutuo. Mucho aprendizaje. Sentir que ya nada será más importante en tu vida que su felicidad. Tristeza al verla crecer. Alegría por verla desarrollarse… al menos son parte de las cosas que yo siento”.

El texto lo escribía hace unos días una amiga, Rebeca Mateos Herraiz, y lo subscribo coma por coma.

Y es que ahora que Pitufina ha cumplido un año hemos dejado atrás muchos miedos y dudas propios del primer embarazo. Quedan muchos otros,miles pero también empezamos a ser más conscientes de nuestra vida anterior, de la carrera profesional que dejamos aparcada, de las salidas de casa sin mirar horarios, de las escapadas organizadas de un día para otro…En definitiva de nuestra vida anterior. Nos damos cuenta de que esa vida ya no existe. Con sus cosas buenas y malas (se suele recordar solo lo bueno) no va a volver. Y eso, a veces, produce una rara sensación.

Porque sí, ser madre es maravilloso. Pero no serlo no es menos malo. Aunque no te imagines ya la vida sin ella no quita que eches en falta esa libertad, esa independencia de tu otra vida.

Pero la miras y se te pasa. O no se te pasa y te sientes mal por haberlo pensado. Y la vuelves a mirar y le pides perdón por haber ocupado tus pensamientos en ello. Porque te llama y lo único que te importa es protegerla. Porque no hay mayor felicidad que su sonrisa ni más satisfacción que cada uno de sus pequeños-grandes logros. Porque agradeces poder estar por y para ella.

Cada una es libre de vivir la maternidad como le venga en gana pero a veces no es fácil. Conciliar lo llaman algunos. Elegir digo yo. Porque todo no se puede tener. Nos guste o no es lo que hay.

Hay días que me planteo empezar a buscar guardería para yo poder volver a retomar el periodismo pero otros, muchos, pienso que nunca voy a encontrar un trabajo que me llene tanto como verla crecer. Que no hay dinero que pague perderme sus primeras veces. Que no hay un puesto que compense sus llantos por no tenerme cerca. Contrastes.

Salir a cenar o a un concierto supone dejarla llorando porque aún duerme con la teta. A veces pienso que no se acaba el mundo, que me vendría bien y que ella va a estar cuidada. Otras me convenzo de que no merece la pena causarle ese dolor, que ya habrá tiempo para mi otro yo. (Os dejo este texto al respecto: https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fnirosaniazul%2Fposts%2F1018351211607370%3A0&width=500)

La M de madre. La M de mujer. La P de Pitufina. La P de periodista. Elegir. Decidir. Tratar de aunarlo. En ello estamos.

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