Mamás españolas en Alemania

Lo mejor y lo peor de ser mamá en el extranjero

Ahora que nos vamos a a vivir al extranjero e ingresaré en la lista de mamás en Alemania toca hacer miles de gestiones. Lo primero, y fundamental, encontrar piso. Como vamos con perra tenemos asumido que, como siempre, nos costará más tiempo localizar una vivienda que se nos acople. Poco a poco.

Estoy  mentalizada de que los primeros meses no será fácil. Sobre todo porque PapáPitufo también ha de aclimatarse a su nuevo trabajo y eso conllevará más horas las tres solas.

Pero como no quiero verlo todo negro, y soy muy de hacer listas y esquemas, me he puesto a escribir los pros y contras. Es algo que ya se hizo antes de tomar la decisión de irnos pero que con la esperanza de animarme cuando me entren los agobios, la he reescrito (poniendo más énfasis en lo bueno, jeje).

Os pongo mi lista de lo mejor y peor de ser mamá en el extranjero y ya me decís qué me dejo, ¿vale?

Lo peor: 

  • DSC00897Perdernos muchos momentos como el de la foto. Creo que lo que peor llevo es eso, que Pitufina esté lejos de la familia. Para mi también ha sido una gran ayuda tenerlos. Los meses que el papi ha estado fuera, que se llevaran a la peque un par de horas al día me daba a mi aire. Aprovechaba para escribir, ducharme con tranquilidad, tomarme un café relajadamente…

Pero lo que peor me sabe es que no se disfruten mutuamente. Mis abuelos fueron una parte fundamental de mi infancia y me da pena que Pitufina no los disfrute igual. Ni ellos a ella. Pero bueno, vendremos de vacaciones y seguramente algunas veces me venga yo con la peque (sobre todo cuando haga mucho frío, jeje).

  • No tener colchón familiar. Al hilo de lo que os comentaba antes. Estar lejos de la familia también supone no tener ayuda extra. Que si quiero apuntarme a una academia de alemán no pueda hacerlo hasta que la peque vaya a la guardería o que si nos planteásemos irnos alguna vez a comer o cenar solos para volver a tener tiempo en pareja, hubiéramos de buscar a una niñera, algo que desluce la cita. No creo que disfrutase mucho pensando en que una extraña está con la peque.
  • No entender el idioma. PapáPitufo no habla alemán (trabaja en inglés) y yo me quedé en el B1.1 hace un par de años. Algo de noción tengo pero tira para atrás no entenderte bien, sobre todo, en el pediatra. Confío en que el inglés me salve hasta que pueda soltarme con el alemán.

Lo mejor: 

  • Le daremos a Pitufina un tercer idioma (papi le habla en valenciano, y yo en castellano). Y lo aprenderá como mejor se hace. Sin ser consciente de ello. Esta es la principal razón para emigrar.
  • Cuando regresemos (la idea es en 4-5 años) yo podré incluir también este idioma en el C.V. y con algo de suerte encontrar un trabajo decente que me llene.
  • Me curtiré con las dificultades del día a día. Me tocará enfrentarme a situaciones que de seguir aquí no las viviría y eso, siempre te hace más fuerte. Cuando las superas te das cuenta de que muchas veces nos ponemos barreras mucho más altas de lo que lo son, e incluso a veces ni existen realmente.
  • Viviremos en petit comité . El tiempo libre será siempre para la mini family . Evitaremos muchos comentarios sobre cómo cuidar a Pitufina.
  • Viajaremos A PapáPitufo le paraba irnos de viaje con Pitufina tan pequeña y yo tengo mucho mono de viajar. De esta forma, siempre veremos lugares nuevos. No serán exóticos, ni grandes viajes pero serán sitios que descubriremos juntos.

Puede que una vez pasada la etapa de integración la lista cambio. Cuando regresemos, la volveré a escribir y compararé. Pero a priori es lo que veo, como mama que va a emigrar.

En primera persona: una mamá en Bélgica

Pero no quería acabar el post sin incluir la opinión de alguien que lo ha vivido en primera persona. Por eso, le pregunté a María, (marieta2015_ en IG). Ella no se mudó con un bebé pero fue madre en Bélgica. Y hasta hace poco, Laurita tiene 15 meses, allí estuvieron.

En su blog narra cómo fueron esos inicios:

Mas que los primeros días diría que las primeras semanas andábamos totalmente perdidos, por ejemplo, no sabíamos ni tirar la basura. Una cosa tan simple, pero que si nadie te explica nada , llegas a hacer como nosotros que usábamos una bolsa de plástico pequeña y cuando salíamos a la calle la tirábamos en una papelera.

Eso si, para quedar con gente huimos de españoles, solo nos juntábamos con extranjeros, asi que el primer año nuestro grupito lo constituía, un indio, un italiano, unos rumanos…
 
Ahora pasado los años, nuestro grupo de amigos son solo españoles porque sabiendo que esto es para largo, por mucho que digan, estar con gente de tu tierra te hace sentir mas como en casa, ellos te entienden mas que nadie, tienen tu misma cultura, ahora ellos son tu familia porque no tienes a nadie mas y eso une mucho. Con el tiempo por mucho que ames la nieve como es mi caso, cuando nieva y nieva y las calles se convierten en pistas de patinaje y llegar a casa se convierte en un autentico “periple” por no ser capaz de abrir tu puerta sin antes hacer un poco el ridiculo al luchar contra ella mientras tus pies se resbalan mientras tu cuerpo ejerce fuerza para abrirla… ahí ,en ese momento te deja de gustar tanto la nieve.
 
Aunque sigue habiendo cosas que te sorprenden (estos belgas no dejan de hacerlo) ya no es asombro lo que sientes si no un sentimiento de “que raros son” y les culpabilizas de todos tus males, y de esta manera y sin pensar mucho en el mañana, llegas a casa, con tu marido y tu perrita y sientes que estás en tu hogar y ahora entiendes las palabras que un día te dijo el cura antes de casarte y el hogar no es una casa, si no tu marido (y mi perrita).
 
Yo diría que es una experiencia que te hace valorar aun mas las cosas , que te hace luchadora, donde extrañas cosas que jamás pensarías que extrañarías (persianas, el jaleo de la calle, tomate frito, pimientos verdes,la tele, chocolate Nestle, sopas de sobre,huesos de jamón, el jamón, choricito, hablar tu idioma, la familia, las comidas en casa de tus padres, un paseo con tu hermana,las galletas, unas risas con tus seres queridos, un beso, el sol).
Hablándolo ahora con ella, me cuenta que siendo madre en el extranjero:
 
  • Eres más familia. Los horarios laborales son mejores y puedes pasar más tiempo juntos. Es más fácil la conciliación familiar.
  • Los lazos con tu peque y con tu marido se hacen más fuertes. No hay familia cercana y por tanto discutimos menos porque se entrometen menos.
  • Aunque sientas más miedo por estar sola, luego cuando te das cuenta de que puedes con todo, te sientes más fuerte.
  • Lo malo pues que yo me sentía muy solita y el tiempo era una caca.
  • Lo bueno es que los amigos son como familia.
  • Y también el idioma, pero bueno, al final me habitué y conseguí sentirme como en casa, aunque siempre tenía la espinita de querer volver a España. 

Cada persona y situación son distintas pero creo que me pasará bastante parecido. Ya os iré contando.

Quienes estáis fuera, ¿me dais algún consejo?

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5 comments on “Lo mejor y lo peor de ser mamá en el extranjero

  1. Pingback: Criticando (el colecho), que es gerundio

  2. Pingback: Todo lo que necesitas saber para empezar a vivir en Alemania: Vente p´Alemania Pepe.

  3. Muy de acuerdo con todo, sólo comentarte también que si puedes ponerte con el alemán con la peque en cursos de integración con cuidadoras. Porque la guadería igual tardas más en conseguir plaza… depende de muchos factores. Pero vamos, si ya sabías un poco ya llevas algo avanzado. No te preocupes que no será difícil.

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  4. Pingback: ¿Qué echaría de menos si volviera a España?

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