Reflexiones maternales

Los difíciles 18

Como ya os conté, los 16 meses marcaron un cambio en Pitufina, empezó a desaparecer como bebé. Y la velocidad a la que lo está haciendo no deja de sorprenderme. Para bien y para mal.

Sus avances a todos los niveles son increíbles pero sobre todo me llama la atención cómo se está “soltando las melenas”. Sigue siendo una peque muy apegada a su madre pero, aunque lleva unos días en los que ha incrementado su demanda de teta, no tiene miedo a trepar por todos lados, esté yo o no cerca. Es su mayor entretenimiento, subir y bajar a sillas, carro, coche…Y claro, llega a sitios donde no lo hacía antes con lo que los peligros empiezan a aumentar. Y con ello la sensación de tener que estar siempre en alerta es constante. Y eso, agota. 

Y lo que también han aumentado es la frecuencia de sus mini rabietas. Siguen siendo pequeñas, porque se le pasan pronto, pero son en mayor cantidad. Con la comida y el dormir seguimos sin problemas, que ya es mucho, pero se “enfada” cuando no le haces caso. Reclama mi presencia y atención muy constantemente y cuando no la tiene (que dicho sea de paso, es pocas veces) protesta. Es totalmente entendible pero se hace difícil cuando intentas tener tiempo para ti y no lo consigues.

No es agradable verla llorar. Intento razonar. Aunque soy consciente de que no entiende mi postura no por ello dejo de explicarle los motivos de mis actos, de preguntarle qué le pasa…

Y como en otras ocasiones, cuando compartes tu frustración por sentir que no es suficiente toda la atención y cariño que le das, te dicen que claro, qué quieres si siempre estás con ella, si no la llevas a la guarde, si sigues colechando, si si si….Vamos, que la culpa es mía por criarla con apego. Y claro, eso no ayuda. Pero no hablarlo con nadie, tampoco. Por eso recurro a vosotras. Algunas compartiréis mi visión de la maternidad y otras no, pero me habéis demostrado que la respetáis. Y eso, creedme, ya es mucho.

Gracias por estar ahí. 

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3 comments on “Los difíciles 18

  1. Eloy está empezando ya con mini rabietas y no de doy pecho, no colecho, no no no… y el comportamiento es igual o sea que ni caso a la gente. Me sigue allá donde voy y eso que siempre ha sido un despegado. A mi me frustra no poder hablar de ciertas cosas con gente. Yo no soy de ayuda pero si te quieres desahogar me puedes escribir cuando quieras. Soy toda ojos!!!

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  2. Pingback: No, no y no

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