No, no y no

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De la mano de las rabietas, vienen los noes. No solo los que tu peque pronuncia cada vez más frecuentemente, sino los que te escuchas decir a ti a lo largo del día. ¿Los has contado? A mí me salen unos cuantos; muchos más de los que yo quisiera.

Por mucho que me proponga no reñirle, me cuesta mucho acabar el día sin haber pronunciado demasiados noes. A veces porque toca algo que no quiero por si se han daño, lo rompe, se mancha, mancha algo…Otras porque se lleva algo que no debe a la boca; o porque reclama atención y no puedo dársela; o porque pide galletas; o porque quiere ver el teléfono más tiempo del que le dejo…

El caso es que no me gusta estar cada dos por tres con la negación en la boca y he empezado a leer un poco más sobre algo de lo que ya había oído hablar: educar en positivo.

Me doy cuenta de que algunas pautas ya las aplicaba, principalmente la de desviar la atención y proponerle otra cosa (evidentemente, cuando no corra peligro; en esos casos es no, no y no).

También intento en esos momentos recordarme que es un bebé y que se comporta como tal. Si no explorase, retase a los demás y a ella misma…sería un adulto. Intento ponerme en su lugar y armarme de paciencia, que son dos de los consejos para educar queriendo de Save the Children. (Por cierto, su guía ¿Quién te quiere a ti? Guía para padres y madres: cómo educar en positivo”, es muy recomendable). 

“Debes ayudarle a manejar su frustración. En esta etapa los padres están muy preocupados por protegerle de peligros y el niño o la niña se sentirá muy frustrado porque diariamente oye muchas veces la palabra “no”. A veces será difícil que deje de hacer ciertas cosas porque se mostrará obstinado
y tendrá rabietas. Será necesario armarse de paciencia, ayudarle a verbalizar lo que siente y contarle cómo te sientes tú”

Lo que ocurre es que muchas veces eso me sale después del no inicial, con lo que no consigo ser la mejor versión de mi misma. Supongo que el pasar todo el día con ella, sobre todo en esta época en la que PapáPitufo está en Alemania y los abuelos tampoco están cerca, influye. Pero no quiero ponerme excusas. Imagino que la práctica de yoga o meditación me ayudaría a tener un mayor autocontrol pero, ¿de dónde saco el tiempo para practicarlo? 

¿Qué hacéis vosotr@s? ¿Cómo gestionáis estas situaciones?

 

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Plural: 6 comentarios en “No, no y no”

  1. ufff yo lo digo todo el tiempo pero es que ya no se que hacer con Mateo, va a todo lo peligroso, no hace caso, tiene rabietas y a las horas de comer es horrible. lo intentamos distraer con otra cosa pero no funciona nada.

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