Mamás españolas en Alemania Vivir en Alemania

Mamá española en Alemania: Natalia

Natalia (supermumdiaries) es una madrileña que desde el año pasado vive en Berlín. Su hija pequeña nació allí. Nos habla de ello, de su lucha por conseguir la epidural, porque según le dijeron ·”las mujeres alemanas no la usan“. Pero no solo del parto, también nos cuenta su adaptación al país germano, en su caso con más luces que sombras.


¿Cuándo y por qué decidisteis emigrar a Alemania?
El año pasado le surgió una oportunidad profesional muy buena a mi marido, y no nos lo pensamos dos veces. Siempre hemos pensado que para los niños, el hecho de crecer en una cultura diferente, con un idioma distinto, sería algo muy positivo.

Viviste en Inglaterra, pero la adaptación al país germano fue diferente, ¿no?           Nada que ver, empezando por el idioma. Cuando llegué a Inglaterra yo me manejaba lo suficientemente bien en inglés como para encontrar un trabajo, además íbamos solos porque aún no teníamos a los niños. Al venir a Alemania los niños y yo, mi marido ya llevaba aquí tres meses trabajando. Yo llegué embarazada de mi tercera hija, y hasta que encontramos kita, que es misión imposible en Berlín, han sido muchos meses de estar en casa sóla, embarazada y con los niños todo el día.

Mi vida en Madrid no tenía nada que ver, yo trabajaba en una oficina, salía a las 15:30 y entonces iba a por los niños, que estaban en la guardería. Dejarlo todo ha sido una decisión fácil de tomar, pero difícil de realizar. No hablemos de realizar todos los trámites yendo con los niños a todas partes porque tampoco teníamos el soporte de la familia… Ya estamos perfectamente adaptados, pero los primeros meses fueron bastante duros para mí.

Tu tercer embarazo lo viviste en Berlin, ¿cómo lo recuerdas? ¿Muy diferente a los dos anteriores en España?
Totalmente distinto. Estar con los niños en casa, especialmente en invierno, con la falta de luz, se hizo agotador estando embarazada. Física y mentalmente. Además tenía la presión del parto, y de dónde se iban a quedar los niños si no coincidía con la fecha en la que mis suegros y mi madre iban a venir para atenderlos y poder quedarse con ellos. Así que en mis pensamientos más pesimistas me veía yendo a dar a luz sola porque no quería dejar a los niños con vecinos que no hablasen español y a los que a penas conocíamos. Teníamos ya varios amigos hispanohablantes pero las Navidades caían próximas a la fecha de parto, y todo el mundo se marchaba con sus familias. Tenía marcados en el calendario días en rojo en los que NO me podía poner de parto…
Respecto a médicos, la cosa no fue muy diferente. Conseguí una ginecóloga que hablaba español y me entendí bien con ella desde el principio.

En tu blog cuentas la lucha que te tocó llevar a cabo para conseguir la epidural. ¿Nos hablas de ello?                                                                                                                           Sí, es increíble la presión que te meten desde el ginecólogo a las matronas en el hospital. Yo hablé con mi ginecóloga para comentarle que quería epidural, y ya intentó disuadirme. Me dijo que las mujeres alemanas no la usaban. Yo le dije por si no le había quedado claro ya, que era española, no alemana. Y que ya tenía dos hijos, y que quería una anestesia epidural. Fin del asunto.

Cuando fui al hospital para rellenar los papeles del “check in”, es decir, como para “reservar” mi parto en ese hospital, también se lo comuniqué al jefe de ginecología, que lo dejara todo bien apuntado, que no quería tener que estar dando explicaciones en el momento del parto ni discutiendo con nadie.

Y en el momento del parto, cuando llegué al hospital lo primero que dije fue, hola, estoy de parto, y quiero una anestesia epidural”. La matrona se hizo la loca y cuando vi que no lo organizaban se lo volví a decir. Me intentó convencer de que el parto duraría mucho si me la ponía y se lo dije claramente, “la quiero ya. Prefiero un parto indoloro de 10 horas que uno de 2 ” a pelo”. Vera nació 3 horas y cuarto después de la primera contracción, no te digo más…

¿Te arrepientes de haber dado a luz allí?                                                                                Para nada. Salvo por la presión de la epidural, la experiencia fue buenísima. No me pusieron tanta dosis como en los otros dos partos y yo podía mover las piernas. Dí a luz en una especia de cama grande, en una habitación, nada de un quirófano donde estás tumbada con las piernas en alto. Allí solo estábamos la matrona, mi marido y yo, así que fue mucho más natural y, digamos, íntimo, que en las otras ocasiones. Y después no tuve molestias de ningún tipo. Creo que una semana después de dar a luz, estaba tirándome con los niños en trineo por la nieve. Si tuviera otro hijo, sin duda firmaría por un parto igual.

¿Cómo se adaptaron tus otros dos peques?
Creo que ellos lo han llevado bien. Para ellos el cambio ha sido grande, pero digamos que progresivo, porque han estado varios meses conmigo en casa antes de ir a la kita, y una vez en la kita, se trata de una bilingüe donde pueden hablar español todo el rato… así que no ha sido un cambio tan grande como pasar de su guardería en Madrid a de repente estar en una kita donde todo el mundo habla un idioma que no es el tuyo y que ni siquiera entiendes.

¿Cómo fue tu integración a nivel idiomática?
Dejémoslo en que todavía no estoy integrada (risa).

¿Cómo ha sido la evolución? ¿Crees que acabarás alemanizándote?
Hay algunas cosas que me gustan más de la cultura germana, como los horarios más razonables, no sólo en el trabajo, sino en la vida en general. También me gusta mucho, respecto a los niños, la costumbre de jugar al aire libre. En la kita salen al patio prácticamente haga el tiempo que haga. Si nieva o hace frío, no pasa nada, llevan ropa como si fueran a esquiar, literalmente. Si llueve, botas de agua, pantalones de plástico e impermeable. El caso es que no importa lo malo que sea el tiempo, salvo que esté diluviando o algo más extremo, los niños salen todos los días.
En Madrid no, si parecía que iba a llover, no salían por si acaso. Si había llovido, no salían porque estaba todo empapado. Si hacía mucho frío, no salían por si se ponían malos… El caso es que no hay mal tiempo, si la ropa es adecuada.

¿Hay algo que te haya sorprendido especialmente?
Las mamás que van a recoger a los niños a la kita en trineo cuando nieva. Puede parecer una tontería, pero en Madrid nieva dos veces al año. Y a mi me encanta la nieve, así que cuando nieva aquí y la nieve se mantiene, ¡estoy feliz!

A nivel de educación y sanidad, dos temas que preocupan mucho a las mamis, ¿es muy diferente respecto a España? ¿Cuál es tu valoración?                                            Bueno, respecto a Sanidad, no se si el resto de Alemania funciona de la misma manera, pero al menos en Berlín, no tienes un centro de salud como tal que te corresponde por vivir en determinado código postal. Aquí funciona todo a través de seguros privados y cada médico, tienes que gestionártelo tú. Lo que al principio supuso un poco de estrés, porque ya no dependía de encontrar una ginecóloga que hablase español al llegar aquí, si no que dependía de que la ginecóloga en cuestión te quisiera tratar o no.

Con el pediatra de los niños tuvimos mucha suerte, porque cuando contactamos con él, aceptó ser el pediatra de los niños. Una amiga intentó inscribir a sus dos hijos unas semanas más tarde y les dijeron que ya tenían demasiados niños… Sin embargo tiene otras cosas muy buenas, como la asistencia por parte de una matrona a las madres en sus propias casas, después de dar a luz. Vienen, ven como va todo, pesan al bebé, le curan el cordón umbilical, te resuelven todas tus dudas, te enseñan a bañarle, a darle el pecho de la forma más adecuada, sin tener que moverte de tu casa… La verdad es que yo no la necesité muchas veces porque al ser el tercer hijo ya sabes a grandes rasgos “como funciona un bebé”, pero puedo imaginar que para una madre primeriza esa ayuda no tiene precio.

Y respecto a educación, mis hijos aún son muy pequeños, pero incluso en la guardería hay ya diferencias con España. Los niños se dividen en dos grupos grandes, de 1 a 3 años y de 3 a 6, que es la edad en la que terminan la guardería y ya empiezan el colegio. De esta forma, los pequeños de cada grupo aprenden de los mayores, y a su vez los mayores aprenden a cuidar a los pequeños también. Además los niños principalmente juegan, y van aprendiendo a otro ritmo que en España. No se da tanta importancia a que el niño con 3 años ya sepa escribir su nombre y conozca la grafía del 1, 2 y 3… Se basa sobre todo en que el niño adquiera autonomía.

¿Qué consejo darías a las mamás que estén pensando en emigrar con peques y/o embarazadas?                                                                                                                                    Que adelante, que aunque parezca un jaleo para los niños, ellos se hacen a todo. Creo que vivir fuera, conocer culturas diferentes, hablar distintos idiomas, te da un bagaje difícil de conseguir de otra manera. Yo siento que mi casa siempre va a ser Madrid, no creo que quiera vivir en Alemania de por vida, pero mientras tanto sólo puedo ver la experiencia como enriquecedora para toda la familia.

….     ….    ….     ….

Muchas gracias, Natalia, por compartir tu experiencia. Te seguimos leyendo en tu blog. 

Anuncios

2 comments on “Mamá española en Alemania: Natalia

  1. Pingback: Mamá española en Alemania: Ana

  2. Pingback: Mamá española en Alemania: Aldara

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: