Embarazo

Sí, es in vitro, ¿y qué? Así viví mi FIV (I)

A raíz del post en el que os hablaba de mi nuevo embarazo, algunas me habéis preguntado por el de Pitufina, por su búsqueda. He preparado varios post para contároslo. 

Siempre he sido de escribir blogs. Cuando me quedé embarazada la primera vez, hice lo propio, pensando en escribir en unos meses sobre maternidad. Ilusa de mí. El embarazo acabó en un legrado porque el saco gestacional estaba vacío. 

Al poco, el blog se convirtió en mi diario de reproducción asistida. Con una antimulleriana (AMH) me dijeron que no era imposible conseguir un embarazo natural pero que de igual manera era posible que tardara mucho.

 Quería poner fin al dolor de cada mes. Cada mes “haces los deberes” (expresión que empiezas a utilizar a raíz de leer foros de mujeres que intentan quedarse embarazadas), es decir, practicas en “días en teoría fértiles”. Y cada mes, esperas que pasen los días rápidamente, que llegue la semana en la que en no quieres que aparezca la regla. Pero llega, de nuevo. Tenía casi 37 años y decidió no esperar más; dos años de búsqueda para acabar en un aborto era suficiente.

En ese momento, en que la solución para ser madre pasaba por una ICSI ( (Fecundación in Vitro con inyección de espermatozoides) me di cuenta de la importancia de haber conocido antes mi situación.  Acostumbrada a ver, sobre todo en la tele, a mujeres que a los cuarenta y tantos tienen hijos, das por hecho que tú a los 35 podrás tenerlos sin problemas. Pero no.

¿Y si esas mujeres hubieran contado, con total naturalidad, que han tenido que recurrir a la fecundación in vitro porque no podían quedarse embarazadas de forma natural?, ¿y si en en las revisiones ginecológicas estuviera incluido el análisis de las trompas de Falopio y de la dichosa hormona Antimulleriana, por ejemplo cada dos años a partir de los 30?

Tal vez, habría sido consciente de que existía la posibilidad de que si retrasaba el tener hijos hasta los 35 años, no pudiera tenerlos sin recurrir a la in vitro. Puede que debido a una situación laboral determinada o al momento que estuviese atravesando con mi pareja hubiera o no adelantado esa decisión (en mi caso, sin duda), pero al menos habría tenido toda la información necesaria al respecto.

No, señores y señoras, las mujeres no somos superwomen, no siempre podemos tener hijos en el momento que queremos, así que por favor faciliten las cosas y no conviertan este tema en un tabú.

En la clínica me dijeron que llamase cuando me bajase la regla. Lo hice el miércoles y me dieron cita para un viernes.

medicación in vitroEra el día de regla. Me hicieron ecografía y análisis para ver que los ovarios y el resto de parámetros estaban bien. Afortunadamente así fue y empecé hoy el tratamiento. Durante los siguientes 5 días y me tuve que pinchar dos veces al día: una de Menopur y otra de Gonal. Pasados esos días, volver para que vieran si está haciendo el efecto deseado y en función de eso ajustar medicación.

Es curioso. No tenía miedo a pincharme ni a los posibles efectos secundarios. Estaba contenta. Pensaba en positivo: estaba convencida de que todo va a ir bien.

 

 

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1 comment on “Sí, es in vitro, ¿y qué? Así viví mi FIV (I)

  1. Pingback: Así viví mi FIV (II): Cómo sobrellevar un TRA

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