Crianza Reflexiones maternales

Pikler para bebés: mi experiencia

Pikler para fomentar autonomía

¿Pagar para que peguen a mi hija?

Como sabéis las que me seguís por IG o Twitter, desde hace un par de semanas llevo a Pitufina a un grupo Pikler. La primera semana no fue mal pero esta última la clase fue casi una tortura porque una peque de 15 meses pegó varias veces a Pitufina. ¿Qué hacer en ese caso?

Cuando os pedí consejo muchas me preguntasteis qué era Pikler. Algo que también yo desconocía hasta hace poco. De hecho, nos apuntamos porque una mamá alemana nos comentó que iba y era una forma de relacionarnos y adaptarnos a esta nueva vida en Alemania.  

¿Qué es Pikler?

Pikler es un método pedagógico que fundamentalmente se basa en el libre movimiento. Es decir, no les dicen “juega con esto”, “ves a decirle hola a esa niña” ni cosas por el estilo. Como recoge Wikipedia: “Una gran confianza está puesta en la capacidad de cada niño a desarrollarse en estas condiciones por su propia actividad, siguiendo sus propios intereses. La actividad autónoma es la regla, sostenida por la relación establecida con los adultos. Gracias a esta actividad y a este sostén, el niño se percibe como competente, digno de atención, reconocido en su individualidad. En resumen, él elabora una confianza en sí mismo que le permite crecer armoniosamente”. 

En la clase de Pitufina son cinco nenes. Todos alrededor del año y medio menos Pitufina que acaba de cumplir los dos años. Algunos de ellos ya se conocían de haber asistido antes a estas clases. Está centrada en niños de hasta tres años y uno de los progenitores asiste a las clases. Pero asiste sin intervenir. Se limita a estar presente y si su hijo o otro niño, por ejemplo, le trae un juguete no debe ponerse a jugar con él sino limitarse a decir “gracias”. 

¿Qué hacer si pegan a mi hija?

La primera semana una de las peques, (la llamaremos C) la tomó con el más pequeño del grupo. Y en varias ocasiones le cogió del cuello y lo tiró al suelo. Claro, al final el peque se pasó el resto de la clase asustado y llorando. 

La responsable del grupo (se sienta al lado de cada madre un rato) me comentó que C ya había asistido antes del verano a clases y que era un cielo. Por lo visto, estaba imitando algún comportamiento visto en la guardería, donde va desde hace unos meses. 

La madre de C estaba muy apurada, de hecho más de que la mamá del peque víctima, que sonreía e intentaba quitar hierro al asunto. 

En la segunda clase, el objetivo de C fue Pitufina. Al principio se acercó a ella para darle una manta con la que tapar un muñeco pero la vez siguiente ya vino con el dedo por delante para empujarle. A mí me daba miedo que el dedo acabase en el ojo. Tres veces lo hizo. Pitufina ya se ponía nerviosa cuando la veía cerca. Casi lloro yo.

Porque no podía hacer otra cosa que consolarla. En Pikler, nos explicó la responsable del grupo, la madre de quien agrede no puede hacer nada y la madre de la persona agredida únicamente poner la mano de barrera si ve que va a pegarle pero claro, no puedes levantarte de tu sitio. Es decir, si Pitufina está conmigo y C viene y puedo pararla pero cuando Pitufina está en otra parte de la clase aunque vea que C va a por ella no puedo hacer ni decir nada. Se supone que la responsable del grupo la parará. A veces lo hace pero otras no porque está pendiente de otro niño. 

En nuestro caso, son siete sesiones a 11´50 euros cada una. Y te planteas, ¿merece la pena pagar para que le peguen? ¿Debo de sacarla de allí o seguir y confiar en esta metodología? 

¿Qué harías vosotr@s? 

 

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5 comments on “Pikler para bebés: mi experiencia

  1. Mamá Pingüino

    A mi la verdad es que no me convence nada esta metodología. Tendrá sus cosas buenas, claro. Pero así en general… No. Porque para mí sería inevitable poder hablar o levantarme si pegan a mi hijo o si es el quien pega a otro. Es como un poco de impotencia de no poder hacer nada.

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    • Sí, es impotencia y pienso en lo que pasará por la mente de Pittufina…:( También lo pasaría fatal si fuera ella la que pegase y yo no pudiera decirle ni “no”.

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  2. Yo definitivamente no. El sentido común prima yo creo por encima de cualquier corriente de educación que esté de moda en ese momento. Los niños son buenos por naturaleza pero responden por imitación, y precisamente el hecho de vivir en sociedad implica educarles (y ahí englobo educarles en valores, conocimientos….).
    Tengo 3 hijos (8, 5 y 2 años) y una cosa es que aprendan y otra es ir contra el instinto (y mi instinto me dice que los bebés no aprenden a tortas, quizás cuando son más mayores soy menos intervencionista para que aprendan a defenderse pero de bebés no dejo que en mi presencia nadie pegue a mi bebé). No reprenderé a bebé ajeno, eso ya es cosa de sus padres pero apartaré al mío porque no es saco de pruebas de nadie, del mismo modo que apartaré a mi bebé y le diré lo que no se hace, si le veo pegar a otro. Y sinceramente no creo que le coarte su libertad ni le cohiba su personalidad, simplemente le educo, que para eso vive -vivimos- en libertad.

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    • Es complicado el método..Creo que para más peques funciona en el sentido de no presionarles para andar, no intervenir si se tropiezan para que ellos solo se levanten…pero que de más “mayores” no sirve.

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  3. Pingback: Pikler: mi experiencia (II)

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