Mamá en el extranjero: lo peor de emigrar

Hace unos meses, antes de emigrar a Alemania, escribí un post sobre lo que pensaba que sería lo mejor y lo peor de vivir fuera. Hoy en día, a pesar de que solo llevamos unos meses fuera, añadiría más cosas a los dos lados de la balanza pero sin duda haría hincapié  en la primera de las cosas que creía que serían más difíciles: no tener colchón familiar. 

Lo peor de ser mamá en el extranjero

El día a día con una peque de dos años, una perra y una barrigota de embarazada se hace cuesta arriba. Pitufina no va a la guardería (estamos en lista de espera en varias) y PapáPitufo pasa semanas fuera de casa. Conforme avanza el embarazo (ya de 8 meses) se hace más pesado. Además, el frío y la lluvia no ayudan a que la peque descargue adrenalina. 

Si estuviera en España, un par de horas Pitufina se iría con mis padres. Suficiente para sentir que tengo tiempo para mi, para hacer algo de gimnasia de cara al parto, aprender alemán (me da rabia pensar que van a pasar meses sin que pueda ni leer una linea en el nuevo idioma y perder lo aprendido)…Y sí, much@s diréis, pero ya sabías a lo que ibas…Y en parte es cierto. Digo en parte porque cuando PapáPitufo aceptó este trabajo yo aún no sabía que estaba embarazada. En ese caso puede que nosotras nos hubiéramos quedado un tiempo en España y él hubiera estado yendo y viniendo, como en otras ocasiones. 

Es cierto que a veces también tiras a faltar ese colchón familiar para poder salir un rato en pareja porque si siempre es necesario cuando estás fuera puede que más aún. Pero lo que por llevo yo es no tener un tiempo para mi. Pitufina sigue haciendo siesta. Antes aprovechaba esas dos horas para estudiar pero ahora necesito descansar. Además, parece que tenga un sexto sentido y si me levanto de la cama ella se despierta. 

Mamá emigrante: cómo sobrellevar el día a día 

Por eso, el no tener colchón familiar, el no contar con una tribu hace que el día a día se haga cuesta arriba. Los días que Pitufina tiene grupo de juego o quedo con alguna mamá transcurren algo mejor pero es algo que no puedo hacer a diario, no depende de mi. 

Por eso, para no venirme abajo y que no se resienta ni mi salud mental ni acabe discutiendo con mi pareja, intento tener presente el porqué de estar aquí: darle un idioma extra a Pitufina (no sé si Pitufín llegará a aprenderlo). Idioma que creo que también será útil para mi cuando regresemos a España. 

Para mí, es lo fundamental. Recordarte el motivo de emigrar. Si tomaste esa decisión fue porque por x por b pensaste que era lo mejor. Aferrarse a eso cual mantra ayuda a no mandarlo todo al traste. 

¿Cómo sobrellevas tú los bajones?

 

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