Lo que no echaré de menos de estar embarazada

En el primer embarazo ya me pasó. La mayoría de mamás me decían que lo disfrutara mucho porque luego echaría de menos la barriga. En esta ocasión, más de lo mismo. No sé si por ello se me tildará de #malamadre pero el caso es que no me apasiona estar embarazada.

Echar (o no) de menos la barriga

A ver, puntualizo: me encanta haber tenido la posibilidad de llevar una nueva vida dentro de mi. Soy muy afortunada. Mucho. Pero aunque con Pitufina estaba convencida de que no iba a volver a ser madre, no eché de menos la barriga en si. Y ahora, que sé que no tendré más hijos, tampoco.

¿Por qué no disfruto de estar embarazada?

Claro que hay ratos en los que disfruto de mi embarazo, pero son los mínimos. Cuando notas el movimiento de tu bebé es maravilloso pero aún así puede llegar a ser doloroso. Pero salvo esos momentos, sinceramente, no me apasiona el embarazo, por eso luego no tiro a faltar la barriga.

¿Qué es lo peor de estar embarazada?

  • El miedo a que algo vaya mal. Las ecografías que te arrojan datos, que aunque luego no se confirmen, te tienen en vilo, visitas a urgencias por no notar al bebé o por una caída
  • Parto. Es miedo a que algo vaya mal, al dolor pero también los dolores de la recuperación posterior, bien sea por una cesárea o porque te han dejado destrozado el suelo pélvico. 
  • Molestias físicas. Aunque en el primer embarazo tuve algunas ha sido en este segundo cuando más las he padecido. Es cierto que al no poder descansar tanto se ha acrecentado el cansancio. Pero no es solo eso. Son rampas en las piernas, tensión por los suelos, dolor en las costillas…
  • Micciones. Levantarte casi cada hora para ir al wc no es lo mejor para descansar y tener que buscar un wc de urgencia (y hacérselo entender a tu hija de dos años que está felizmente jugando en un parque) tampoco es lo más relajante del mundo.
  • La ropa. No es cuestión de si la ropa de embarazada es más o menos bonita, eso me da igual, es algo pasajero. La cuestión es que ni siquiera con ella vas cómoda. El único pantalón que me viene (de embarazada, claro) se me cae a cada paso que doy. El tamaño de mi barriga es mucho mayor en este segundo embarazo y además me moje en pleno invierno alemán con lo que solo con unas mallas no puedo ir. Y notar como el pantalón lo tienes por debajo del culo cada dos por tres (bendito abrigo) no es muy cómodo que digamos. 
  • Alimentación. A pesar de que he pasado la toxoplasmosis la obsesión por mirar el etiquetado es constante. Porque la listeria también está ahí y eso hace que dudes ante la mayoría de quesos, leche, yogures…Y bueno, una copa de vino de vez en cuando también se echa a faltar, para qué nos vamos a engañar 😉

Y por  todo eso, por mucho que disfrute del momento pataditas no hay nada comparable a tenerlos en brazos. Olerlos, besarlos y saber que todo ha ido bien.

Y vosotras, ¿sois de las que tiráis a faltar la barriga de embarazada o todo lo contrario?

 

Comments

  1. Yo todo lo contrario. El no tener control de tu cuerpo, tener que vigilar con todo, miedo, ardores….. A mi no me gustaba nada. La lista podría ser enorme. Hay momentos especiales si, pero en mayoría….no para mí.
    Un beso guapa

    1. Gloria says:

      Los miedos a que algo vaya mal son mortales. Gracias por comentar. Un beso.

  2. […] sé si de aquí al parto tendré que añadir algún punto más a la lista de “no me gusta estar embarazada”, espero que no. Aunque es cierto que cuando noto a mi […]

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