Parto en Alemania: cesárea respetada

Tenía el hospital elegido  pero la maleta a medio preparar. Al fin y al cabo, estaba de 37+3. Hacía dos días que mi ginecóloga me había visto. “Va para largo“, me comentó. Pero no, sobre las 10 de la noche, mientras dormía a Pitufina, empecé a notarme mojada, muy mojada. Había roto aguas. Empezaba mi parto en Alemania. 

Mi parto en Alemania

Dar a luz en Alemania

En ese momento, reconozco que el pánico se apoderó de mi. Olvidé lo que me había dicho la matrona (romper aguas no es sinónimo de ponerse de parto) y me puse nerviosa. Afortunadamente PapáPitufo estaba en casa (otros días llega más tarde de trabajar) y fue él quien llamó al 112 para que nos enviaran una ambulancia. 

Llegaba el primer problema: al estar el hospital en el pueblo de al lado, no me querían llevar. Al final, de tanto insistir y dejarles claro que hacíamos lo que la matrona (que fuéramos en ambulancia para evitar infecciones y de haberlas estar atendida) y el hospital nos habían aconsejado en ese caso, me pude subir a la ambulancia. Tras algo más de 20 minutos, llegamos. 

Lo primero que hicieron es llevarme a monitores. No había contracciones pero tenía que quedarme ya ingresada. Mientras estaba tumbada, llegaron PapáPitufo y Pitufina (mis padres estaba previsto que llegasen tres días más tarde). Preguntamos si había alguna habitación familiar disponible para que ellos se pudieran quedar también y tuvimos suerte. Dormimos los tres juntos. 

Bueno, ellos durmieron. Yo, nada. Tenía molestias fuertes y me levanté un par de veces a pedir calmantes. Me volvieron a mirar en monitores un par de veces más, pero nada. Ni una señal.

Parto natural y respetado en Alemania

Brebaje a base de aceites y hierbas para intentar que comience el parto.

Era el momento de comenzar con la medicina natural, algo muy popular en Alemania. Primero, mientras estaba en monitores, me dieron un frasco con aceite de citronella para oler. La enfermera comentó que había mejorada un poco pero nada más. Que me tomara un frasco de una mezcla de aceites y hierbas para ver si se activaba el parto. Esto funcionó un poco. Los dolores se intensificaron y empecé a tener alguna contracción.

 

 

Me dijeron que el bebé estaba en camino. Que en la próxima hora no (eran sobre las 7 de la tarde) pero que a lo largo de la noche sí. Estaba ilusionada. Parecía que esta vez sí que iba a poder tener un parto natural. El dolor empezaba a ser fuerte y pregunté por la epidural (en el plan de parto ya había indicado que seguramente la pediría). En un principio me dijeron que era muy pronto (solo llevaba 1 centímetro dilatado) pero luego decidieron que si me la ponían igual, al relajarme avanzaría el parto.

Pero no, Pitufín no bajaba y cada vez se movía menos (aunque el ritmo cardiaco era bueno). Sobre las 9:30 de la noche vino la ginecóloga y me explicó la situación. Si yo quería, podíamos seguir intentándolo un rato pero era bastante probable que acabásemos en una cesárea de urgencia porque parecía que iba a ir para largo y al tener yo una cesárea anterior más o menos reciente y pasar ya 24h de la rotura de bolsa tampoco podíamos encantarnos mucho. Dependía de mi. Se respetaba mi decisión

Con dolor en mi corazón, dije que sí, que otra cesárea. Prefería que se hiciera con calma que de corriendo. 

Cesárea respetada en un parto en Alemania

Afortunadamente, esta vez la experiencia iba a ser diferente. PapáPitufo podía acompañarme porque Pitufina dormía en la habitación y una enfermera le había dicho que si se lloraba le avisarían. Por suerte, no lo hizo. 

Parto respetado en AlemaniaRodeada de un equipo en el que a pesar del alemán me sentí muy arropada (además mi anestesista -la autora de la foto- hablaba español  y la ginecóloga, inglés). A las 22:25 de la noche, nació Pitufín. 

No fue mi parto soñado pero fue perfecto porque fue el nuestro. Y me quedó con lo bueno:

  • estamos bien los dos (la ginecóloga me explicó que habíamos hecho lo correcto porque se estaba abriendo por dentro la cicatriz anterior y se podía haber complicado todo);
  • se respetó mi deseo tanto de intentar un parto vaginal como de ponerme la epidural;
  • hicieron todo lo posible para que el idioma no fuera un impedimento y pudiera relajarme lo máximo posible;
  • pudimos estar 6 noches todos juntos en el hospital (colechamos los 4);
  • en todo momento nos controlaban a Pitufín y a mi, siempre con una sonrisa en la boca; nos sentimos mucho más cuidados e informados que cuando di a luz a Pitufina en Valencia.

Dar a luz en el extranjero: otra mamá en Alemania

Como me dijo por Instagram, María, una de las mamás españolas en Alemania a la que ya os he presentado, tras conocer muchas experiencias de parto en Alemania, ahora podía hablar en primera persona. Y solo puedo hacerlo con agradecimiento. Porque si siempre es importante sentirte arropada, si te toca vivirlo en un país extranjero, mucho más. 

Y también gracias a todas las que me acompañasteis esos días a través de IG. Mil gracias por preocuparos por mi y mandarme vuestra energía. 

 

 

 

 

Comments

  1. Mamá Pingüino says:

    Que bonito Gloria. La verdad es que cada parto es un mundo. Me ha encantado cuando has dicho que fue un parto perfecto porque fue el tuyo y pq, a fin de cuentas, todo salió bien. Me alegro mucho de que haya ido todo tan bien!

    1. Gloria says:

      Sí, hay que quedarse con lo bueno y la sensación general es bonita. Muchas gracias.

  2. Denise says:

    Qué bueno, me alegro mucho de que haya ido bien. Qué pasada lo de estar juntos tantos días!!! Y ahora a disfrutar mucho de la bi maternidad. Un beso enorme!!!

    1. Gloria says:

      Sí, la verdad es que fue una suerte poder estar juntos. Mil gracias, guapa! Un beso de vuelta.

  3. […] de que el peque hubiera llegado a este mundo a través de una cesáera. Aunque había sido una césarea respetada no deja de distar del parto perfecto. Me culpaba por no haber hecho ejercicios de preparación al […]

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