Sentimientos de culpa tras el parto

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa

No recuerdo que con mi Pitufina me sucediera. Por eso aún me desconcierta más. He albergado sentimientos de culpa tras el parto de Pitufín. Muchos y bastantes variados, lo que es agotador y doloroso. No se trata de una depresión posparto  pero no es nada agradable experimentarlo. 

Sentimientos culpa tras el parto

Al principio eran relacionados con el hecho de que el peque hubiera llegado a este mundo a través de una cesáera. Aunque había sido una césarea respetada no deja de distar del parto perfecto. Me culpaba por no haber hecho ejercicios de preparación al parto que igual le hubieran facilitado el camino. También, por tener un umbral bajo de dolor y no ser capaz de relajarme durante las contracciones.

Aunque la ginecóloga (tanto la del hospital como la mía) me han dicho que si se hubiera prolongado más hubiéramos acabado en cesárea de urgencia (y vete a saber con qué consecuencias) por posible desprendimiento del útero, yo sigo culpándome.

Sentimientos de culpa por inutilidad

Una cesárea conlleva una recuperación de varias semanas. La vez anterior, se me complicó y en esta ocasión no quería jugármela. Tenía que guardar reposo. Eso implicaba no poder coger en brazos a Pitufina, ser incapaz de jugar con ella, de poder dar un paseo con mis hijos, de no ser capaz de sacar a pasear a la perra…Por mucho que sepas que te has de cuidar y que el dolor que tienes al moverte es real, eso no impide que te sientas mal, que albergues sentimientos de culpa tras el parto. 

Sentimientos de culpa por mi hija

Posiblemente sea lo que peor lleve. El no poder atender a Pitufina como antes. El ver el rechazo por su parte prefiriendo hacer con su padre cosas que antes solo quería conmigo. Por mucho que entienda que ella busque el consuelo en alguien que la pueda coger en brazos, que pueda jugar con ella, que la lleve a los columpios…duele. Y mucho. 

Sentimientos negativos hacia el bebé

El hecho de que llore a todas horas y no sepa estar despierto tranquilo y que solo se duerma encima mío (en cuanto me muevo, se despierta) es agotador. Además, muchas veces he dejar de atender a Pitufina por uno de sus llantos. Todo ello junto a la revolución hormonal es un cocktail explosivo. Y eso no ayuda a mirarle con buenos ojos. A día de hoy, aún no me he enamorado de mi bebé. Y aunque me de vergüenza confesarlo, en más de una ocasión he pensado que Pitufín es insoportable. Sé que no es él, que lo que es desquiciante es la situación pero a veces todo se mezcla.

Como veis sentimientos de culpa por muchas cosas. Demasiadas. Y aunque intente convencerme de que es cuestión de tiempo, que todo pasará, no por ello duele, y agota, menos.

¿Os ha pasado a alguna?

Comments

  1. Cris says:

    Hola! Me llamo Cris y vivo una situación muy parecida a la tuya. Tengo una hija de casi 3 años y un bebé de un mes, ambos nacidos por cesárea. Vivo en una ciudad que no es la mía y no tenemos ayuda en el día a día. He leído varios de tus posts y hoy he decidido comentar, para que veas que no estás sola!!
    En mi caso el primer postparto fue terrible por el cambio de vida que implicó, un auténtico terremoto que enfrentó mi independencia con un pequeña que me requería de continuo…cada cosa se me hacía un mundo, pero con el tiempo fue pasando y tengo una hija fantástica a la que adoro.
    El asunto es que se me debió olvidar y nos embarcamos en un segundo embarazo, que era cesárea programada desde el principio por problemas en mi útero. En este caso, la recuperación física ha sido mucho más dura (y dolorosa), pero sobretodo sufro con el cambio que ha vivido mi hija mayor. En mi caso sigue prefiriéndo estar y hacerlo todo conmigo, pero en muchos casos es imposible (y se me rompe el corazón cuando tengo que decirle que no). Compite con el bebé, ha vuelto a hacerse pis y está llamando la atención con la comida.
    La situación es un horror. Estoy agotada, aún no he cumplido la cuarentena y hace semanas que tengo que estar al 100%. Yo sí me he enamorado de mi bebé, pero no quita que a ratos me de por pensar qué necesidad tenía yo de meterme en esto…
    Sé que es cuestion de tiempo, que poco a poco todo se estabilizará y disfrutaré de mis pequeños, pero de momento es duro. Duro de cojones.

    1. Gloria says:

      Muchas gracias por compartir tu experiencia. Ayuda ver que no soy la única 😉 Y sí, lo has resumido genial: es duro de cojones.

  2. Sonia says:

    Yo solo tengo un hijo que acaba de cumplir dos años pero tampoco me enamoré en el nacimiento ni a los días o pocas semanas, me sentía mal por no sentir ese “flechazo” del q tanta gente habla. No sé en qué momento en enamoré, supongo q poco a poco. Al leerte se me ha removido ese sentimiento de culpa. Nos olvidamos, es verdad. Y cada embarazo y postparto es un mundo pero es normal que sientas todas estas cosas, somos humanas!
    Haces bien de expresarlo y no eres la única.

    1. Gloria says:

      Creo que el que Pitufín llore tanto está impidiendo que me enamore de él. Muchas gracias, Sonia, por contarlo.

      1. Sonia says:

        Mi niño despierto también lloraba mucho en sus 2 primeros meses pero dormía en el carrito y por la noche en la cuna colecho. Yo creo q me sobrevino todo y en vez de disfrutar de tenerlo horas y horas al pecho, me sentia abrumafa por tanto cambio.
        Te sigo porque mi compañero es alemán y aunque vivimos en España me gusta leer como es la maternidad en Alemania. Enhorabuena por tu blog y ánimos! A ver si con el osteópata mejora. Nosotros le llevamos y sí mejoró pero no sé si fue porque maduró o las sesiones, fuimos 2 veces creo recordar.

      2. Gloria says:

        En el carro apenas duerme. Se despierta al poco de dejarlo. En la cuna, igual. Ha de dormir encima mío o como mucho a mi lado. Y a la mínima se despierta.
        Agotador.
        El martes tenemos otra sesión. A ver qué tal.
        Gracias por tus palabras!

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