Yo no renuncio, ¿o sí?

Yo no renuncio, ¿o sí?

Todas las noches, antes de dormir, Pitufina mira fotos y vídeos de cuando era “pequeña”. Yo las miro sintiéndome afortunada por haber compartido con ella tantos momentos; por haber estado presente prácticamente en cada instante de su vida. Me da pena pensar en perderme los de su hermano.

Existe una probabilidad bastante alta de que me ofrezcan un trabajo. De periodista. Bien pagado. En España. Algo muy poco frecuente en mi profesión. No contaba con ello y de golpe y porrazo mi mundo se tambalea. Otra vez.

De mudanza en mudanza

Dejamos el Mediterráneo por una oferta laboral a Papápitufo en Madrid. Yo estaba contenta porque a pesar de estar sola con la peque, confiaba en poder encontrar trabajo allí más adelante. De Madrid, al cielo. O eso dicen. No duramos ni medio año.

De nuevo mudanza. Esta vez, palabras mayores: Alemania. Ahora que nos empezábamos a adaptar llega esto: una buena oportunidad laboral para mi. Muy buena pero llega muy pronto.

Dentro de dos o tres años hubiera sido perfecto. Pero las cosas son como son y no como queremos que sean, toca elegir.

Yo no renuncio

Porque a pesar de la buena, y necesaria, campaña de las Malamadres hay que renunciar. Aunque tengas un trabajo que te facilite conciliar (como hablábamos con Teresa,Tutete) las horas que pasas trabajando fuera de casa no estás con tus hijos. Eso es así. Has de elegir. Tal vez te pierdas sus primeros pasos, palabras…o puede que seas afortunado y esos hitos los presencies (Papápitufo se perdió lo primero y vivió lo segundo).

También depende de la importancia que le des a cada cosa: después de unos pasos o palabras, llegan muchos más. Claro que hay que decir bien alto: yo no renuncio a ver crecer a mis hijos; yo no renuncio a tener un buen trabajo. No siempre es posible. 

Está claro que soy afortunada por poder decidir, por tratarse de un trabajo que me gustaría y porque si lo rechazo no padeceré por no poder llegar a fin de mes. No todo el mundo puede decir lo mismo. Pero mi realidad es esta. Y soy consciente de que no soy mejor madre por estar con ellos las 24h ni peor por trabajar fuera de casa.

Líneas rojas

Sopeso pros y contras de cada postura para, si llega el momento, estar preparada. Si me llamasen ya, plantearía una prórroga y una reducción de jornada.

Por muy mal que me supiera no aceptaría antes de los seis meses de Pitufín ni una jornada de tarde.

Miedo al arrepentimiento

Si lo planteo en plan: elegir entre arrepentirme por perderme sus primeros años o una oportunidad laboral, está claro: infancia solo hay una y trabajos muchos, puede que no como ése pero existen. O no.

Pero igual no me arrepiento. A lo mejor me llena el trabajo y el tiempo con ellos lo disfruto (no entro en lo de tiempo de calidad porque creo que con ellos también lo tengo ahora). O tal vez lo rechace y más adelante surja otra oportunidad que aunque no tan buena, también me guste. 

Estoy hecha un lío. 

¿Consejos? ¿Qué haríais? 

 

 

 

Comments

  1. amordesmadre says:

    Ay…que dificil decisión, pero hagas lo que hagas sientete orgullosa.

    1. Gloria says:

      Gracias. Cada día pienso una cosa….

  2. Es muy difícil. Yo me arrepiento de no haber cogido una excedencia. Yo me incorporé a la 16 semanas con los dos porque mi trabajo me gustaba y recalco el me gustaba. Ahora me doy cuenta que si volviera a ese momento no actuaría igual, creo 🙂

¿Qué opinas?