Criar lejos de la familia: qué hacer para que los hijos no separen la pareja

Cuando eres madre y no tienes familia cerca es muy probable que una de las preocupaciones que tengas sea cómo hacer que los niños no acaben con tu matrimonio. Y es que los hijos más que unir pueden separar. A las diferencias que puedan surgir sobre la forma de educar se une el no tener tiempo para la pareja. 

Los días van pasando y al cansancio acumulado se une la sensación de no tener vida más allá de los hijos. El no poder dejarlos con los abuelos para irte a comer de vez en cuando con tu pareja o simplemente a tomaros un café tranquilamente mientras la abuela los lleva al parque pasa factura. 

No es lo mismo un hijo que más. Obvio. Pero también influye mucho la forma de abordar la situación. Por eso esta nueva sección, recoge testimonios de familias que afrontan este problema.

La inauguramos con Mariló y Jessica.

Mariló (@martinelis_en_alemania en IG):  Mucha comprensión y hablarlo todo

 

 

Crear un nuevo hogar y ganarte la vida en el extranjero con tu pareja, no es tarea fácil. Si a eso le sumas la llegada de un nuevo miembro a la familia, las cosas se aprietan un poco más.

Cuando estás embarazada la gente te avisa de todo lo que te va a ocurrir. Lo poco que vas a dormir, lo difícil que será amamantar, cómo puede ser que sufras depresión postparto, lo que vas a tardar en perder el peso extra…sin embargo hay un tema del que casi nunca escuchas hablar: cómo afecta un bebé a la relación de pareja.

Hoy me animo a compartir mi experiencia con Gloria, bimadre en Alemania y creadora del blog; mi pitufina y yo.

Mi nombre es Mariló y soy mamá primeriza. En Abril de 2013 me mudé con mi pareja a Alemania, concretamente al norte, cerca de Berlín. En un pueblecito rodeado de lagos y naturaleza de tan solo 3000 habitantes, comenzamos nuestra aventura.

Nuestra vida en pareja era simple y poco necesitábamos para estar felices. La oferta de ocio en nuestro pueblo es prácticamente nula. Solo encontrarás un pequeño cine y un par de boutiques así que nuestras aficiones eran largas maratones de películas y series tras el trabajo en casa, amor y más amor juntos, salidas al teatro, asistir a cualquier fiesta que se nos presentase y viajar siempre que teníamos un hueco, al menos, una vez al año a destinos exóticos y a nuestra España querida. Sin responsabilidades, sin horarios y sin nada de qué preocuparnos.

El cambio de ser dos a tres

Cuatro años más tarde nació Martín y con él sumamos una nueva relación y responsabilidad a nuestras vidas.

Dar a luz en el extranjero, lejos de la familia, suele hacerse un poco difícil y en nuestro caso la pareja se hizo más fuerte ya que fué él quien estuvo al pie del cañón con el bebé tras mi cesárea antes de que llegara la familia, al estar los dos solos, todo se intensifica. Poco después suelen aparecer los primeros momentos de estrés en la pareja a la hora de viajar a España por primera vez con el bebé, ya que tienes que repartir el poco tiempo que tienes entre dos familias, amigos y todo el mundo quiere estar con el pequeño. Al tiempo se va normalizando.

Luego viene tu vida de recién estrenada mami. Todo el día cansada y sin tiempo nada más que para tu bebé, aprovechando sus horas de sueño para dormir tú. Ésta nueva situación te cambia los horarios, responsabilidades, aficiones y hábitos  que antes solías tener. Pasamos de ser dos a ser tres y claro que surgen tensiones en los primeros meses. El bebé con cólicos que no para de llorar, descontrol de cenas y comidas, casa patas arriba, no time para hacer otras cosas con tu pareja, cuando tu misma estás de bajón y empiezas a quejarte de todo, cuando haces algún comentario que no tenías que haber dicho.

En fin, ¡la vida! Pero todo ésto es normal y no dura para siempre. Poco a poco te vas adaptando a otras rutinas y vas haciendo planes acordes con tu familia, muchas cosas no serán iguales pero todo se puede adaptar, nuestro objetivo ahora es educarlo, amarlo y guiarlo a través de la vida lo mejor posible. La pareja poco a poco va teniendo más tiempo cuando el bebé ya duerme solo, aunque eso de hacer escapadas a solas está algo difícil al vivir fuera, no tenemos un par de manos extra que nos ayuden, así que si no nos ayudamos y entendemos entre nosotros, ¿quién lo va a hacer?

Mucha comprensión y hablarlo todo es nuestra receta y ahora que estamos a punto de celebrar su primer cumpleaños más felices no podemos estar.

Jessica (@jessisi2 en IG): Mantener algunas costumbres cuando los retoños se duermen

Está claro que con la llegada de los hijos todo cambia. Cambiamos nosotras, cambia nuestra pareja, cambian las rutinas y cambian las prioridades. Antes solo estábamos tú y yo, y todo era maravilloso; y ahora somos una multitud y todo es maravillosamente diferente.

Cuando llegó mi hija, toda la atención recaía en ella, nuestro centro era ella y el mundo giraba alrededor de ella. Durante los primeros meses vivimos la transición de pareja a familia, y los dos estuvimos siempre de acuerdo con eso (sin hablarlo). Todo es tan nuevo, tan cansado, que no pensábamos en intimidad o romanticismos.

Sin embargo, ver a mi marido con nuestra hija solo hacía que me enamorara más de él, me quedaba embobada mirando y pensaba “No necesito nada más”. Aún me pasa.

Pero cuando pasan los meses, sí se necesita algo más, entonces empezamos a aprovechar los momentos en los que ella dormía para retomar lo que echábamos de menos de estar solos. Y esto nos sigue funcionando 3 años después.

Para nosotros, no nos supone un problema extra el vivir fuera y no tener a la familia cerca para que nos eche una mano. Por supuesto que cuando estamos en España o vienen ellos aquí, aprovechamos para salir solos y hacer cosas que con ella no podemos, como ir al cine, de compras (sí podemos con ella, pero es más relajado ir solos) o salir a tomar algo con amigos hasta tarde. Y también tenemos una amiga donde vivimos que ha creado un vínculo con ella y la cuida en momentos puntuales (aniversarios o algún concierto). Pero lo cierto es que no necesitamos todas esas cosas para mantener la llama, simplemente cuando ocurren las disfrutamos como algo extra.

Ahora somos una familia y por eso, me encanta pasar tiempo a solas con mi marido, igual que me encanta pasar tiempo a solas con mi hija.

No hay un consejo que sirva para todos por igual, porque cada pareja necesita cosas diferentes; igual de válido es necesitar alejarse de los hijos para pasar un rato solos como lo contrario. La clave está en intentar mantener algunas costumbres cuando los retoños se duermen.

Muchas gracias a las dos por aportar vuestra experiencia de mamás en el extranjero. Seguro que ayuda a otras parejas que viven lejos de sus familias. 

Comments

  1. […] si al vivir en el extranjero no tienes apoyo familiar para desconectar un poco. Hace unas semanas hablamos de ello con Mariló y Jessica. Dieron su opinión sobre maternidad y […]

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