¿Merece la pena hacerse un Test Prenatal No Invasivo?

Harmony, Nace…Test en lugar de amiocentesis 

Cuando estaba embarazada de Pitufina, tenía tanto miedo a que algo fuera mal que no podía esperar hasta la semana 12 para empezar a respirar (aunque sabía que en cualquier momento algo podía pasar). Por eso, le comenté a mi ginecólogo que me quería hacer el Test Harmony.

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El porqué de pitufina

Quiero explicaros la razón de llamar pitufina a la peque que llevo dentro.

Cuando me quedé embarazada, decidimos que no queríamos saber el sexo de la criatura hasta el momento del parto. Teníamos pensado un nombre de chica y otro de chico. El resto, sorpresa.

A cada ecografía que iba, comentaba que quería guardar ese misterio. Hasta tal punto que cuando me hice el test Harmony le pedí a mi ginecólogo que me dijese los resultados pero que se quedara él el papel porque no queríamos tener la tentación en casa.

Y así fue hasta hace un par de meses (en la semana 22 de embarazo). Llevaba todo el día con dolores en el bajo vientre y fui a urgencias. Con los nervios y el susto en el cuerpo no advertí de mi deseo. A los pocos minutos de empezar la eco, el gine me dijo «…el útero está bien, la pitufina está bien…»

Me quedé aliviada y sorprendida. Le pregunté: “¿es una niña?”. Y ahí la cara de sorpresa fue la suya. Me dijo que se lo hubiese avisado. La verdad es que, aunque es tópico, nos daba igual el sexo. En un primer momento quería una princesita pero luego estaba convencida de que iba a ser nene y pensaba en todo lo bueno que ello tenía y “lo malo” de una niña. Pero tras el impacto inicial de no esperármelo la verdad es que muy contenta. Igual de contenta que si me hubiese dicho: “el pitufín está bien”.

Ahora, sólo queda esperar al momento del parto para conocer a mi pitufina.